Holden- Ce que je suis
A veces tengo tanta energía guardada que creo que me pondré a gritar sólo de frustración por poner todo de mi parte y que las cosas no funcionen, y me acuerdo de la escena de Romeo + Julieta cuando Di Caprio grita: ¡Soy un juguete del destino!... y me imagino que si sigo pensando en la frustración terminaré emulando esa escena en la vida real, con un resultado tan patético que nadie podrá librarme de la verguenza pública.
Y ahi viene el momento en que piensas qué es lo que te hace tanto daño, cuál es tu responsabilidad, cuánto de lo que te pasa relamente te mereces, qué faltó... y compruebas que realmente tu cerebro tiene dos hemisferios y que la buena crianza se nota cuando tienes la capacidad de pensar en la espina clavada en tu corazón, pero al mismo tiempo logras sonreir e incluso reirte con ganas y puedes seguir siendo una persona útil para la sociedad... hasta que llegan tus noches solitarias y el soliloquio se apodera de ti y aparecen los malos recuerdos, el dolor, la pena de algunos malos tratos y comienza a comerte la culpa y las ganas de hacer algo... y la frustración, que a mi parecer es un dolor físico que se posa en el esternon y te clava tanto que no entiendes por qué los doctores no te dicen "usted está enferma de pena, debemos operarla y sacarle esa parte del hueso y cambiarlo por un fierrito que le dará la capacidad de seguir aguantando los bloqueos de su diario vivir"... uf.
Y te acuerdas de las imágenes en sepia de tu infancia, de tus momentos felices, de tus juguetes y tus aplausos y piensas como mierda todo se puede ir abajo en tan poco tiempo o por qué las cosas te afectan tanto si tu relamente sabes cuál es la receta de tu propia felicidad: vivir como una niña, hacer lo que tu alma te dicta, confiar en que las penas pasarán, como el día en que te caiste jugando cuando eras pequeña y el dolor fue tan grande que te llevó al hospital, pero que a pesar de lo traumático saliste adelante y volviste a jugar... eso es madurez, una madurez tan especial que los años te van quitando si no eres lo suficientemente inteligente y te dejas atrapar por la basura externa.
Y vienen los recuerdos de tus amores y de las veces en que creíste que el dolor te iba a matar pero que afortunadamente sigues en pie, herida sí, cansada sí, apenada y culpable sí, pero de pie... y lograste volver a tu mundo sin sentir esa verguenza de que las cosas no funcionaron o de que pensaron que eras una imbécil y decidieron destruirte un poco la vida... y viviste y seguiste creyendo en el amor y volviste a jugar.
También están esos dolores de sentirte poco valorada o de que los que más quieres a veces pensaron o te dijeron que en realidad no lo lograrías, dolor que aunque en vez de fracasos hayas obtenido triunfos te sigue carcomiendo a ratos porque no sabes qué es lo que haces para que el resto piense que tu no tienes la capacidad... pero ese dolor es menos doloroso y más rápido, aunque a veces te ataca como jaqueca, pero te das cuenta que a pesar de todo eso, tampoco te mataron y las ganas de ser tu misma te hicieron volver en gloria y majestad y seguir jugando, a pesar de que este juego adulto te puede llevar al fracaso y a darle la razón a las ratas... sigues jugando porque de eso se trata tu felicidad.
El soliloquio nocturno a veces te recuerda mucho tus frustraciones y te presenta como una pélicula, tus dolores actuales. Anoche mientras intentaba alejarme del llanto frustrado que me provocó mi función privada y nocturna me di cuenta que despertaría hoy, que el mundo seguiría igual, que los que te hacen daño seguirán haciéndolo pero que no pueden matar lo más precioso que tengo y lo único que a mi parecer tiene valor; mis eternas ganas de seguir jugando, mi eterna madurez infantil de continuar pensando en que llegarán nuevos dolores y que si no aparece la solución médica debo demostrarme que puedo seguir de pie, intacta como si nada me doliera tanto para darme la oportunidad y el placer de aprovechar mis felicidades momentáneas y seguir capturando geniales recuerdos y luchando por tener mi tranquilidad, que no es lo mismo que la felicidad que te vende el mundo, pero que es lo más cercano que veo, sobretodo si tienes mentalizado que aunque a veces las penas te ataquen y te dejen en la soledad de tu cama enferma, llegará ese día en que despertarás más temprano que lo normal con una descansada sonrisa y ya no te dolerá tanto tu caida y podrás darte la mejor ducha, sentirte hermosa y saldrás corriendo a jugar nuevamente... como tus increibles y felices recuerdos en sepia.
La vida continúa... y no es chiste
Freakisis
ONLY BAZOFIA...

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