En una clandestina junta con Emilio Way en un lugar que no puedo indicar, vimos la película Eternal Sunshine of the Spotless Mind, película que por cierto yo ya he visto muchisimas veces, pero que con él al lado tuvo un significado muy distinto, tan distinto que me hizo sentir viva... así es queridos lectores... viva, porque nuestra historia es fuerte, aun es fuerte y duele a ratos pero es lo más feliz que he tenido y la película, bueno la película me recordó todo eso, todas las cosas.
Nuestra historia tiene nueve meses, y la verdad es que no es normal, nuestra primera pelea no fue pelea, fue sorpresa, llanto, dolor y viaje, fue compasión, amor... el perdón fue tan inmediato como la separación y la vuelta fue aun mas extraña, porque si bien al principio nos conocíamos debido a interminables conversaciones, después de unos actos extraños de Emilio que nos obligaron a separarnos nos vimos en la obligación de re-conocernos... y con miedo, con miedo de ambos porque por fin sabíamos lo que sentíamos.
Nuestro mundo, el que armamos los dos parece normal, pero realmente no lo es, nosotros no tuvimos los primeros 3 meses felices, ni la pelea de los 6 meses, tampoco tenemos la aprobación de mis padres, yo hago estrambóticos planes para poder correr a abrazarlo, el me salva de las situaciones en las que no quiero estar... no nos parecemos mucho, Emilio nunca fue con quien yo pensaba que estaría, pero es él y eso me hace pensar cada día que lo amo tanto como se aman las parejas normales que han tenido más suerte que nosotros. El por su parte entiende mis comportamientos anormales, creo que los asume como típicos, mis fobias, mi costumbre de salir arrancando, mi verborrea, mis ideas raras, todo lo que quiero ser "cuando sea grande" (creo que jamás dejaré de ocupar esa frase), hoy inexplicablemente me compró un caramelo de colores y yo caminé dos cuadras feliz... ya me está entendiendo... nueve meses después de una historia que ha tenido dos extrañas partes.
No podría decir en qué parte de la relación vamos porque nuestra historia está formada de analepsis y raccontos, ha sido imposible situarla dentro de una cronología normal, tampoco tiene fecha exacta, sólo meses y espacios de tiempo. Lo más verídico que puedo señalar son las cosas que siento y las que creo que el siente... a el lo veo cómodo, y sonríe más seguido, a mí el ya no me pone nerviosa y le hablo de lo que sea, las veces de nuestros clandestinos encuentros nos divertimos, porque si concordamos en algo es en que somos obsesos y pensándolo bien, el día o el instante que estoy con él, es larguísimo... debe ser que he aprendido a valorar la real calidad del tiempo.
Ayer cuando llegué a casa vi nuevamente los dos caramelos de anís en la bombonera de cristal y es extraño pero siempre sucede lo mismo, cada vez que esa bombonera se desocupa, siempre quedan los caramelos de anís. Mientras los observaba me daba cuenta de que eran realmente bellos y que si los miraba con ojos de niña esos caramelos estaban felices, porque vivían en una genial cúpula de cristal, a pesar de que para el mundo de mi living eran los olvidados, los excentricos de color extraño, que no tenían sabor a fruta como todos sino un gusto especial y que a pesar de estar pasados de tiempo, tenían belleza y un castillo cristalino... mis caramelos de anís son realmente felices.
Con Emilio hemos pasado por tantos problemas, quizá borrar de nuestra mente ese periodo (como la película) y recomenzar no sería mala idea pero creo que tal acto sería bastante cobarde y al hacernos cariño, al abrazarnos o al despedirnos no lo haríamos con tanta realidad como ahora. Aunque aún quedan tantas cosas por hacer para construir y ordenar toda esta relación que creo que el mundo nos pide demasiado.
Anoche, antes de dormir, seguía pensando en los caramelos de anís y me dí cuenta que se parecen tanto a nosotros que se me ocurrió un excelente plan... quise convertirme en un sueño de Emilio, llevar esos dos dulces lilas conmigo, repartir mi azucarado botin mágico entre los dos, probarlos, cerrar los ojos y convertirnos en esos caramelos... y quedarnos ahí, en esa cúpula de cristal, pasando desapercibidos, sin tanto mundo, sin su ruido, su negativa y sus malos comentarios. Sólo mirar junto a él cómo funciona un trozo del mundo y seguir imaginando, como siempre lo hacemos, como funcionará la otra parte.
En la vida real, o mejor dicho en el realismo mágico, esta es una gran historia de amor... la más verdadera que he tenido, con todas sus mentiras, sus rarezas, su valentía y sus normalidades, que está llena de imágenes felices y fuertes; y probablemente, si no perdemos las fuerzas, tendrá un futuro tan original como su presente... y obviamente queridos lectores si este cuento de amor posmoderno tuviera un sabor, sin duda tendría esa dulzura sufriente y ardiente de los olvidados pero bellos caramelos de anís.
Freakisis
La amante
de Emilio Way
y su sufriente pero bello amor de colores
*Creo seriamente que esta canción es parte del soundtrack de este cuento
Everybody's Gotta Learn Sometimes (en español)
Cambia tu corazón
Mira alrededor tuyo
Cambia tu corazón
Te asombrará.
Necesito tu amar
Como el amanecer.
Todos tienen que aprender alguna vez
Todos tienen que aprender alguna vez
Todos tienen que aprender alguna vez
Cambia tu corazón
Mira alrededor tuyo
Cambia tu corazón
Te asombrará.
Necesito tu amar
Como el amanecer.
Todos tienen que aprender alguna vez
Todos tienen que aprender alguna vez
Todos tienen que aprender alguna vez
Necesito tu amar
Como el amanecer.
Todos tienen que aprender alguna vez
Todos tienen que aprender alguna vez
Todos tienen que aprender alguna vez
Todos tienen que aprender alguna vez
Todos tienen que aprender alguna vez
Todos tienen que aprender alguna vez
Todos tienen que aprender alguna vez
Todos tienen que aprender alguna vez…



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